Trasformar los Inconvenientes en Convenientes

Inconvenientes
Inconvenientes

¿Sabes en qué te fijas?

  • ¿En los inconvenientes?
  • O.. ¿en los convenientes?

Hay 2 grupos de personas:

  • el grupo A se fija en los inconvenientes
  • El grupo B, se focaliza en los convenientes.

El grupo A es el 90% de las personas. Son personas que ven los obstáculos que hay en el camino. Y eso les merma y frena la energía, y les quita las ganas de continuar. E incluso impide a muchos emprender cuando lo primero que ven ante una nueva idea, son las «pegas».

Este 90% utiliza frases de tipo… «No puedo hacerlo porque…»

 

 

Por otro lado, el grupo B suponen únicamente el 10% de las personas. Estos claro que ven los posibles inconvenientes. Sin embargo, buscan la forma de conseguir sus objetivos, y, en lugar de la frase anterior, utilizan frases tipo: «¿Cómo voy a hacerlo? ¿Qué tengo que hacer para Sí conseguirlo?

El grupo A, habla con afirmaciones y con expresiones negativas.

El grupo B utiliza las preguntas.

Las afirmaciones (y más aún si son negativas), anclan en lo que se cree que es una «verdad inamovible», unos «impedimentos insalvables» o la «seguridad absoluta» sobre lo que se puede o no se puede conseguir, hacer, ser, pensar… o alcanzar.

Por otro lado, las preguntas sugieren respuestas, abren posibilidades, indagan opciones, provocan la creatividad y  llevan a intuir las alternativas viables que apunten al objetivo.

Dependiendo de cómo se hacen las preguntas, estas inducen a un tipo de respuesta y a focalizarse en una dirección u otra.

Es muy distinto preguntar «¿Por qué no puede hacerlo?» que «¿Cómo puede hacerlo?». La primera, lleva a pensar en todas las justificaciones que impiden conseguirlo y a racionalizar los obstáculos y sus motivaciones.

Convenientes
Convenientes

En cambio la segunda, lleva a pensar en alternativas para realmente conseguir hacer lo que más acerque al objetivo.

Saber hacer preguntas, saber preguntarnos a nosotros mismos, es una gran habilidad. Porque las preguntas dirigen la atención en un sentido u otro.

Las personas del grupo B (el 10%) saben hacerse preguntas que resuelvan e indiquen el camino hacia donde quieren ir.

Las personas del grupo A hacen las preguntas para justificar esos inconvenientes. Y esto les aleja de su objetivo.

Para trasnformar los inconvenientes en convenientes hay muchas fórmulas. Por ejemplo, hacer las preguntas apropiadas.

Una pregunta sencilla y al mismo tiempo muy potente es:

«¿Qué es lo que Sí puedo hacer Yo para Conseguirlo?»

Es potente por varios motivos: porque da poder a quien la hace, porque se hace en primera persona, desde la capacidad de ésta y su posibilidad para realizar algo, con plena responsabilidad, desde la acción y con la mirada puesta en el objetivo.

Analizo la frase:

  • Qué (lleva a focalizar en algo concreto)
  • Sí  (foco en la posibilidad)
  • Puedo (foco en la propias capacidades, habilidades, posibilidades…)
  • Hacer (lleva a la acción y no la paralización)
  • Yo (con la responsabilidad propia, y sin «lanzar balones fuera»)
  • Para Conseguirlo (orientado en la consecución del objetivo)

Así que, si quieres ser del grupo B, de ese 10% que ve los convenientes y que se activa para conseguir lo que se propone, te sugiero, que practiques esta frase:

«¿Qué es lo que Sí puedo hacer Yo para Conseguirlo?»

 

Y tú… ¿De qué grupo vas a ser a partir de ahora? ¿Del que ve alternativas o del que ve obstáculos? Aprende a ser de los primeros practicando esa pregunta.

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Por Koro Cantabrana, experta en Liderazgo y Alta Autoestima

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